Por Noticias Punto
550 personas participaron de una jornada gratuita para aprender maniobras de reanimación cardiopulmonar (RCP) en adultos y niños y el uso de desfibriladores, herramientas que pueden ayudar a salvar vidas ante una emergencia cardíaca. La capacitación fue organizada por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA).
Una emergencia cardíaca puede ocurrir en cualquier momento y en cualquier lugar. En esos primeros minutos, mientras llega la asistencia médica, saber cómo actuar puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte. Por eso, aprender reanimación cardiopulmonar (RCP) y conocer el uso de un desfibrilador externo automático (DEA) son herramientas que pueden ayudar a salvar vidas.
Con ese objetivo, 550 personas participaron de una jornada gratuita de entrenamiento organizada por la Asociación de Anestesia, Analgesia y Reanimación de Buenos Aires (AAARBA). La actividad se llevó adelante el sábado 24 de octubre en el Centro de Investigación y Formación en Anestesiología (CIFA), ubicado en Aranguren 1337, en el barrio porteño de Caballito.






Entre las 10 y las 18, los participantes se distribuyeron en turnos de una hora para aprender maniobras básicas de RCP en adultos y niños, además de recibir instrucciones sobre el uso del DEA.
La propuesta reunió a personas de distintas edades, desde niños y adolescentes hasta adultos mayores, con un objetivo común: adquirir conocimientos que pueden resultar decisivos frente a una emergencia.
Los primeros minutos pueden ser decisivos
Ante una persona que sufre un paro cardíaco, cada minuto cuenta. Mientras se activa el sistema de emergencias, la posibilidad de que alguien presente en el lugar reconozca la situación y sepa cómo actuar puede ser fundamental.






La RCP consiste en realizar compresiones en el pecho para ayudar a mantener la circulación de la sangre cuando el corazón deja de bombear de manera efectiva. El DEA, por su parte, analiza el ritmo cardíaco y, cuando corresponde, indica la aplicación de una descarga eléctrica para intentar restablecerlo.
Estas herramientas no reemplazan la atención médica profesional. Sin embargo, forman parte de la respuesta inicial que puede ofrecer una persona capacitada mientras llega el equipo de emergencias.
La formación práctica busca que los participantes conozcan las maniobras básicas y puedan actuar con mayor seguridad ante una situación crítica. En una emergencia, saber qué hacer y no quedarse paralizado puede ser determinante.
Por qué es importante que la comunidad se capacite
La jornada fue guiada por médicos anestesiólogos, especialistas con formación y experiencia en reanimación. Durante las prácticas, acompañaron a los participantes y les enseñaron herramientas básicas para responder ante una emergencia.
Desde la AAARBA destacan el papel de los anestesiólogos en este campo por su preparación avanzada en reanimación y su experiencia cotidiana en situaciones críticas.






La iniciativa apunta a extender esos conocimientos más allá de los ámbitos sanitarios y acercarlos a la población general. La idea es que cada vez más personas sepan reconocer una emergencia y conozcan las primeras acciones que pueden ayudar a proteger la vida de quien necesita asistencia.
La capacitación comunitaria también permite familiarizarse con el DEA y comprender que su utilización forma parte de una respuesta organizada ante un posible paro cardíaco.
Aprender RCP: una herramienta que puede dar una segunda oportunidad
La posibilidad de actuar frente a una emergencia no debería depender únicamente de que haya un profesional de la salud en el lugar. Contar con personas capacitadas puede ampliar las posibilidades de brindar una respuesta temprana.
Por eso, las jornadas de entrenamiento gratuito buscan fortalecer el compromiso de la comunidad con la prevención y el cuidado de la vida. La experiencia de la AAARBA pone el foco en una idea concreta: aprender maniobras de RCP y el uso de un desfibrilador no es solamente incorporar un conocimiento médico, sino adquirir herramientas para ayudar a otra persona cuando más lo necesita.
En una emergencia, unos minutos pueden cambiarlo todo. Y saber cómo actuar puede ser el primer paso para darle a alguien una segunda oportunidad.

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